

Por encima de las cejas
Con todos los respetos, señor Vegas:
Lo intenté por tercera vez, me enfundé en mi traje beige. Miré hacia el suelo y me santigüé, te encontré entre los escombros.
Y aún quedaba un muro en pie, te vi apoyada en él y creo que lo hacías para no perder la fe; el cristo en la pared se encogió de hombros.
Y tú con tu voz, esa voz y tu pálida piel, con el brillo en tu pelo añíl, con ese otro brillo que imagino tras tu abrigo.
Pasaste estos últimos inviernos al calor de un infierno, construído en el amor para acabar en demolición.
Me dices: "ahora ya estás advertido, no te fíes de un animal herido" ¿y qué te iba diciendo yo?... me he perdido.
Lo intenté siete veces más. Quería ver lo que hay detrás de tu impertubabilidad, y abrir tu puerta de dieciocho candados. Te adiviné en tu balcón silbando una larguísima canción, pensando "¿es esto es lo correcto o no?", así que hice chás, y aparecí a tu lado.
Lo sabes, ahora ya estás advertido, no te fíes de un animal herido, y yo "descuida" le mentí, "soy un experto cazador". Lo has visto, es mi mundo derruído, lo que hoy es puro mañana está podrido, ¿y qué te iba diciendo yo?... me he perdido.
Mátame si ya no te soy de utilidad, mátame tras leer el mensaje, pero ahora me desnudaré sin quitarme el traje. Lo he visto, es tu mundo al derrumbarse, "que lo natural es odiarse", me dijiste, "he de reconocer con cierta convicción". Y entonces entonaste dulces gritos, comenzó el más viejo de los ritos. Fuíste tú, fui yo, sencillamente fue algo superior. Y añadiste: "si lo hacemos, tonto mío, pues hagámoslo como es debido", "¿Y cómo es eso?", pregunté, y tú me dijiste "justamente así no", y paraste. Me lo tengo prohibido. Yo protesté empapado y más que aturdido, y ahora sí, que sí, que yo... me he perdido.
Que ahora sí, que sí, que sí, que sí que me he perdido. Porque sólo es pensar en ti y acabar perdido, porque sólo con pensar en ti me pongo perdido.
(Read comments) Post a comment in response:
|